Nuestros Principios Fundamentales
Libertad de conciencia, igual dignidad, tolerancia y las 7 Reglas de Oro del Masón.
Las 7 Reglas de Oro del Masón
Normas tradicionales de conducta que orientan el comportamiento del iniciado en su vida diaria, templando su carácter y salvaguardando la rectitud de sus actos:
Código Masónico
Máximas seculares que resumen los deberes éticos, cívicos y espirituales legados por la tradición universal de la Francmasonería:
Respeta al Gran Arquitecto del Universo.
Haz el bien y deja hablar a los hombres.
El verdadero culto a Dios consiste en las buenas costumbres.
Ama a los buenos; compadece a los débiles; huye de los malvados, no odies a nadie.
Habla respetuosamente a los grandes; prudentemente a tus iguales; sinceramente a tus amigos y con ternura a los pobres y a los menores.
Jamás adules a tus hermanos, porque es una traición; y si tu hermano te adula, desconfía, no te corrompa.
Escucha siempre la voz de la conciencia.
Sé el padre de los pobres: cada suspiro que tu dureza arranque será una maldición que caerá sobre tu cabeza.
Respeta al viajero y al extranjero, porque su condición los hace sagrados para ti.
Evita las disputas y prevé los insultos, poniendo la razón de por medio.
Respeta a las mujeres, jamás abuses de su debilidad y muere antes que deshonrarlas.
Si el Gran Arquitecto del Universo te da un hijo, dale gracias; pero tiembla por el depósito que te confía, porque en adelante tú serás para ese niño la imagen de la Divinidad.
Haz que hasta los diez años te tema, hasta los veinte te ame y hasta la muerte te respete. Hasta los diez años sé su maestro, hasta los veinte su padre y hasta la muerte su amigo.
Enséñales los buenos principios y después bellas maneras; que te deba una doctrina esclarecida más bien que una frívola elegancia; que sea mejor un hombre honrado que un hombre hábil.
Lee y aprovecha. Ve e imita. Reflexiona y trabaja, que todo redunde en beneficio de tus hermanos y para tu propia utilidad.
Está siempre contento, para todo, con todo y de todo.
Jamás juzgues ligeramente las acciones de los hombres aprobándolas o condenándolas.
Principios Masónicos Fundamentales
Los once postulados institucionales que rigen la estructura, fines y fraternidad de la Francmasonería Universal:
La Francmasonería tiene por finalidad el perfeccionamiento moral, intelectual y físico del hombre y, por consecuencia, el de la sociedad profana. Con ese objeto, incita a sus adeptos a investigar la verdad y a practicar todas las virtudes. Reconoce al Gran Arquitecto del Universo y tiene por principios la tolerancia y la libertad de conciencia.
La Masonería respeta la fe religiosa y las simpatías políticas de sus miembros.
La Masonería considera el trabajo como el medio más eficaz del desarrollo interno y externo del hombre y, por lo tanto, lo exalta en sus más elevadas significaciones y lo impone a sus adeptos.
La honradez ordinaria no basta para ser un buen masón.
El masón de verdad debe ser equitativo y benévolo. Debe servir, dar y no pedir. Todos sus actos públicos y privados deben llevar el sello del honor y de la virtud.
Los trabajos masónicos se desarrollan en agrupaciones denominadas Logias, Triángulos o Talleres y en conformidad a fórmulas tradicionales y simbólicas, cuyo sentido sólo puede ser conocido por medio de la Iniciación.
Esas fórmulas tradicionales y simbólicas tienden a desarrollar la personalidad de los masones y a obtener que sean, y comprendan, por qué deben ser libres, iguales y hermanos.
La Masonería no reconoce entre sus miembros más diferencia que la de los Grados y de la jerarquía de los cargos que cada cual desempeña en la Orden.
Nadie puede ser admitido a participar de los trabajos masónicos sin que previamente haya justificado su calidad de masón.
La Iniciación comprende diversos Grados y a nadie le es permitido obtenerlos a la vez, ni ser dispensado de las pruebas prescritas por los Rituales Masónicos.
El número de masones es ilimitado y se agrupan en Logias o Triángulos.
Tolerancia, Libertad de Conciencia y Apartidismo
La Masonería, como Institución, es apartidista y no impone o recomienda opción política o religiosa alguna a sus miembros. Cada uno de nosotros es libre de actuar según su conciencia en estos asuntos. En nuestras reuniones formales o rituales, ponemos en práctica una antigua fórmula que postula no tratar de religión ni de política, salvo para esclarecer un determinado tema a los demás.
Lo anterior significa, claramente, que en Masonería no se pueden dar consignas ni mucho menos tratar de imponer un determinado modelo político o religioso. Hacerlo sería antimasónico y totalmente contrario a nuestros postulados de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Cada masón, a título individual, es muy libre de pertenecer a partidos políticos, asociaciones de todo tipo, sindicatos, iglesias, etc., y dentro de estas organizaciones, expresar y defender sus particulares ideas y modelo de sociedad.
